Arrendamiento puro: la solución inteligente frente al crédito tradicional

Impulsar el crecimiento de una empresa en un entorno cada vez más competitivo exige tomar decisiones financieras estratégicas. Una de las más relevantes es cómo adquirir los activos productivos necesarios: ¿optar por un crédito tradicional o recurrir al arrendamiento puro?

Aunque ambas alternativas son válidas, sus implicaciones financieras, fiscales y operativas son distintas. Conocer estas diferencias puede marcar la pauta entre mantener la liquidez y la flexibilidad, o comprometer recursos que limiten la capacidad de crecimiento.

Crédito tradicional: una herramienta con usos específicos

El crédito bancario es útil cuando la empresa busca:

  • Financiar capital de trabajo (nómina, inventarios, insumos).
  • Realizar inversiones permanentes donde la propiedad del activo es esencial.
  • Consolidar deudas o financiar proyectos de largo plazo.

No obstante, este esquema implica:

  • Registrar un pasivo financiero que afecta indicadores de apalancamiento.
  • Cubrir intereses y comisiones, que no siempre son deducibles en su totalidad.
  • Un pago inicial de IVA completo al momento de la compra, lo que reduce la liquidez inmediata.

Arrendamiento puro: ventajas para tu empresa

El arrendamiento puro, por su parte, ofrece beneficios clave para quienes buscan renovar activos productivos sin descapitalizarse:

  • Flujo de efectivo más sano: no requiere desembolsar el costo total del activo.
  • IVA pagado con las rentas: en lugar de cubrirlo de golpe al inicio, se traslada en cada factura mensual, lo que facilita planear y acreditar el IVA de manera gradual.
  • Deducción fiscal de las rentas: las mensualidades son deducibles de ISR, siempre que cumplan con los requisitos fiscales aplicables.
  • Flexibilidad operativa: al término del contrato, la empresa puede renovar equipos, maquinaria o vehículos con facilidad, evitando la obsolescencia tecnológica.
  • Balance contable bajo la NIIF 16: si bien los arrendamientos se reconocen en el balance (activo por derecho de uso y pasivo por arrendamiento), en la práctica el arrendamiento permite mayor previsión de flujos y planeación fiscal.

Un ejemplo práctico

Supongamos que una empresa necesita un capital para adquirir maquinaria por un valor de $2,000,000 MXN.

  • Con crédito tradicional, la empresa adquiere deuda, paga intereses, registra el pasivo completo y desembolsa el IVA total al inicio.
  • Con arrendamiento puro, paga rentas mensuales deducibles, acredita el IVA en cada pago y mantiene liquidez para invertir en innovación, expansión o capital de trabajo.

El resultado: mayor flexibilidad y mejor administración de recursos en un mercado cambiante.

La decisión inteligente con Buen Capital

El crédito es una herramienta útil para ciertos objetivos financieros, pero cuando se trata de activos productivos que requieren renovación constante, el arrendamiento puro es la solución inteligente: libera liquidez, optimiza la carga fiscal y ofrece mayor flexibilidad operativa. En Buen Capital diseñamos esquemas de arrendamiento hechos a la medida de tu empresa, para que fortalezcas tu competitividad, planifiques mejor tu flujo de efectivo y aproveches ventajas fiscales inmediatas.

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